16 de mayo de 2008

Una tarde de San Isidro

Ayer me fuí con mis hombrecitos a comer al WOK de Rivas. Disfrutamos del autoservicio oriental con verdadero gusto, sobre todo Nacho que se tiene que cuidar el colesterol y ya sabemos que la comida oriental es baja en colesterol, con toda la soja y verdura y tal. Claro que 5 ó 6 platos de comida...
Después fue necesario una siestecita y una caminata por los alrededores. Decidí animarme a esto del deporte andado porque me ha dicho el Neurocirujano que es bueno para la espalda caminar 5km diarios (¿Se ha vuelto loco?).
Así he descubierto las Lagunas de Velilla de San Antonio, que aunque sabía que estaban, no nos habíamos presentado aún. Anduvimos hora y media Nacho, Juan y Rhon, el can incansable. Y yo por supuesto. Nos cruzamos con conejos, más bien se cruzaban ellos en nuestro camino saltando y corriendo de un lado a otro. Los mosquitos circulaban en una nube asfixiante. Si a eso sumamos los síntomas propios de la alergia estacional (gramíneas y demás) yo ya no sabía por donde respirar.

Nos encontramos con insectos curiosos y plantas de todo tipo. Me llamó la atención una flor que Nacho la ha bautizado Amapola Blanca.


Al empezar a caer el sol los sonidos del campo toman su protagonismo, haciéndote olvidar donde estás .

Lo curioso es que ésto, lo tengo al lado de mi casa. Y no estoy tan lejos de Madrid. A sólo 12 km
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