16 de octubre de 2008

De guardia de nuevo. Es verdad que no tengo mucho trabajo. Es verdad que mi trabajo me gusta. Pero sólo por estar lejos de casa, de los míos, de mi vida te sientes con tu vida secuestrada.

Sin embargo soy una persona afortunada. Trabajar en lo que te gusta no es algo que le ocurra a todo el mundo. Vivo en un país del primer mundo. En mi familia no hay problemas de salud graves, ni sociales, ni económicos graves aunque a veces nos cueste llegar a fín de mes y la hipoteca ahogue.

Lo de ser médico en España no es ningún chollo. Con un sueldo medianito , sobre todo para la responsabilidad que tenemos y los años invertidos en nuestra formación (toda la vida) y la consideración por parte de la sociedad cada vez peor...Yo no digo que no haya profesionales poco formados o con una personalidad dudosa, desgraciadamente como en cualquier profesión. El proceso de selección de España no mide vocaciones, sólo mide aptitudes, pero no actitudes. Por otro lado la motivación individual puede verse minada durante la carrera y aún más durante el ejercicio dentro del sistema. El sistema te enseña a estar a la defensiva, a distanciarte. Nadie te enseña, durante la carrera, a ser amable. Nadie te enseña a tener empatía, a comprender. Faltan individuos con el carisma dogmático y humanístico suficiente para crear escuela. Las administraciones se focalizan en la numerología de la producción y la productividad, la eficacia y la eficiencia y con su actitud promueven la picaresca, el corporativismo y el oportunismo.
Afortunadamente siempre nos queda el lado humano que nada ni nadie consigue que algunas personar lo olvidemos.


Por cierto , un beso para Rosa y para su madre.
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