6 de febrero de 2009

LIBRE

La semana se pasa rapidísimo, sin darme cuenta. Madrugar, trabajar, recoger niños, cena, dormir.
Afortunadamente hay pinceladas de vez en cuando que rompen la rutina, nos distraen la vida que nos toca vivir. Como decía hoy una compañera, todavía tenemos que dar las gracias por tener trabajo. Pero ¿A quién?. Está claro que siempre se encuentran situaciones peores e incluso mucho peores que las que podamos pasar. Pero es verdad que no me falta lo principal, así que ¡Chitón!. Aunque de vez en cuando me apetezca en un acto de rebeldía juvenil, dar unos cuantos saltos, portazos, gritos, risas alocadas y palmadas, correr sin destino, llorar, cantar o cualquier otra expresión de emoción tan sólo para sentirme libre de todo lo que implica nuestro mundo de adultos responsables.
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