12 de octubre de 2009

DIENTES


La relación anestesista-dientes debe ser una relación cordial, pero muchas veces esto no es así.
Ha muchos profesionales del manejo de la vía aérea nos ha pasado alguna vez que hemos tropezado con algún diente. Son gajes del oficio, pero muchas veces es una cuestión de prioridades.
Para evitar añadir complejidad al manejo de la vía aérea es deseable que aquel que vaya a ser intervenido de cualquier procedimiento lleve las tareas echas previamente. Dientes en mal estado, susceptibles de caerse por sí solos o con un poco de ayuda, deben retirarse por manos del especialista. Aquellos que lleven prótesis no fijas deberán quitárselas antes de entrar en quirófano.
La picaresca del tema, la coquetería y el descuido dan pie a multitud de anécdotas. En alguna ocasión se ha llevado la dentadura a un marido ignorante que nos mira perpejlo porque su mujer le ocultaba esto.
Recuerdo una anécdota de residente que tubo consecuencias evitables. Un paciente mayor fue intervenido de cirugía cardíaca, no recuerdo procedimiento. Posteriormente en la reanimación se extubó y al cabo de los días empezó a ir mal y hubo que intervenirlo por un abdomen agudo , no recuerdo el diagnóstico. El caso es que pasó a otro quirófano con otro anestesiólogo, se intervino, se extubó y pasó de nuevo a la reanimación de cardíaca. De nuevo empezó a ir mal, con dificultad respiratoria. Al poco tiempo se decidió reintubar y cual fue la sorpresa que apareció la dentadura postiza alojada en la parte posterior de la faringe. En la intervenciones previas nadie se había dado cuenta de que estaba la dentadura. Creo que una de las veces le intubé yo y no me di cuenta, no vi nada parecido a una dentadura ...
Hay miles de anécdotas. Pero es muy importante aprender de ellas. Se deben tomar todas las precauciones, insistir al paciente , informales y estar muy atentos. Ahora con estos pegamentos nuevos muchos nos quieren dar gato por liebre.
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