8 de febrero de 2010

CONFIANZA

Pues no sé cuándo nos hicimos malos los médicos. Quiero decir los malos de la película.
Puede que tradicionalmente se haya pecado de orgullo y petulancia.
Y ciertamente, paternalismo. Y es que el paternalismo no está de moda. Ni en política, ni en el médico, ni en la fe, ni siquiera en casa.
El ser humano empieza a ser independiente y no quiere que se le imponga nada desde los tradicionales poderes fácticos.
Eso sí lo que realmente gobierna, el que realmente gobierna es el televisor. Lo que dice la tele es VERDADERO, SEGURO, FIEL, ORDEN Y MANDATO.
Pero no perdamos el norte, señores y señoras.
Los médicos somos humanos y nos equivocamos. Algunos son buenos y otros regulares. Pero lo que siempre buscamos es mejorar a nuestros pacientes. Independientemente de que algunos lo hagan por mejorar su currículum. Eso es como decir que no hay policía corrupta. Los habrá , pero no todos lo son. Ni los jueces. Ni siquiera se puede generalizar en los políticos. Aunque ganitas si que dan.
Cada vez nos fiamos menos de los verdaderos profesionales y buscamos las referencias en internet o en la vecina de al lado. Tanto en medicina como en fontanería o el chapista. Y es que después de lo visto no nos podemos fiar del primero que pase por mucho título que supuestamente tenga. Si yo lo comprendo, claro.
Nos fiamos mejor de Fulano, que "me cae bien y hablé con él un día" que DON FULANO" con el superdespacho, títulos detrás, etc,etc.
La desmitificación de nuestros "superiores", de nuestros héroes, llevándolos a nivel del pueblo llano, con sus mismas pasiones, defectos y virtudes. Pero eso sí, ¡cuidado con equivocarse!
LA CONFIANZA se ha perdido.
No se confía en el médico, ni en el cura, ni en el banquero.
Sin confianza no hay posibilidad de nada. La fe se basa en la confianza y sin fe no hay esperanza.
Recuperar esta confianza en el factor humano y en la capacidad científica del médico es una tarea por hacer en las próximas generaciones
Publicar un comentario