18 de abril de 2010

THE HOST

Soy una anciana de 80 años atrapada en el cuerpo de una mujer de 40 años. No sé cuando llegué aquí, los recuerdos se mezclan de forma confusa. De alguna forma siempre han existido en mi cabeza ambas personas. Una de ellas predomina en algunas ocasiones según algún factor ambiental que desconozco, aunque a medida que mi cuerpo se va haciendo mayor van prevaleciendo la experiencia y la tranquilidad de esa anciana,su cansancio. Y más noto la rebeldía del ser oprimido de la más joven, que quizás por ser cada vez menos joven, le cuesta asumir que llegará a ser como su otro yo.
La primera vez que me dí cuenta de que algo extraño ocurría fue cuando de forma tan precoz vi aparecer mis primeras canas, de alguna manera la anciana que hay en mi empezaba a asomar. Pero el hecho de vivir en un cuerpo joven hacía de mí una persona joven e inexperta, con ganas de vivir todas las cosas. A medida que pasan los años toda las experiencias, vivencias y recuerdos de mis 80 años se vienen encima dándome una perspectiva de la vida totalmente distinta. La mirada se dirige hacia delante, pero con otra intensidad.
Vivir todos estos años sabiendo los que estaba pasando resultaba divertido, como un experimento o un juego predecible , un juego que a veces parecía que nunca acabaría, la sensación de que si acabase sería para saltar de nuevo a otro cuerpo donde poder volver a experimentar a modo de segunda o tercera oportunidad, oportunidades inacabables.
Ahora debería comenzar una nueva etapa en la que ambas personas confluyeran en una única voz, un único pensamiento... Pero me siento débil, sin fuerzas para luchar y creo que la pequeña rebelde se va a imponer y será esa joven de 40 , con mentalidad incluso más joven , la que triunfará finalmente, a pesar de que nuestro cuerpo avance hacía lo inevitable. No, no lucharé más. Será una rendición silenciosa.
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