4 de julio de 2010

DE MIEL

Tercer día de vacaciones.
Nublado, cuatro gotas... Calor y viento
Amanecido lento y perezoso. Rhon se ha vuelto a escapar, a pesar del vallado que hizo Nacho ayer.
Hemos sacado la mesa de ping-pong y enseguida ha comenzado el campeonato.
Al menos hoy he conseguido ver el partido de Nadal en mi ordenador, dándome de alta en Zattoo.
Ayer Nacho se fue a un bar a ver el partido de futbol con los chicos, mientras María y yo navegábamos a nuestras anchas, con el partido de fondo.

Las abejitas siguen en su colmena, dentro de la persiana.Llegó ayer Juan Carlos, el apicultor, un hombre afable, e hizo el diagnóstico: mañana venimos que hoy hace mucho calor...Y eso han hecho, a las 21:00 horas han aparecido, su compañero y él. Pertrechados con la ropa antiabejas, la colmena de rescate, el archiperre para hacer humo y la valentía en sus huesos.

En poco tiempo llenaron de humo el dormitorio, rompieron la caja de la persiana y sacaron a trozos de cera y miel el enjambre para llevarlo a su nuevo destino en la colmena artificial. Algunas abejas pierden la noción, la orientación y mueren dejando un rastro de alas, aguijones y melaza.
Tratan de defender su hogar y se dispersan acosando al intruso, pero la luz les atrae y las distrae de su comentido, perdiéndose en la blancura de la lámpara.

Esta noche las dejamos tranquilas que vuelvan solas a la colmena que será su nuevo hogar. No podemos encender luces, no podemos abrir la puerta del dormitorio. Tenemos que ir con cuidado para no pisar una abeja despitada o aturdida, se quedan en el suelo como buscando, hasta que mueren.
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