9 de julio de 2010

EL SILENCIO DE LAS ABEJAS





El agónico aleteo de las abejas retumbaba en sus oídos. Era constante. Se metía en su sueño y le perseguía por todos los rincones.
Había rastro de muerte por toda la habitación,aguijones, alas ,cera y miel se mezclaban con el olor a humo e insecticida, provocando una ambigüedad de sensaciones.
Tan penetrante el olor de la abeja reina y la cera que le rodea, consigue una perenne insistencia en retornar al mismo sitio y en un interminable cadalso, imposible de eliminar.
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