27 de septiembre de 2012

JUGUETE UNIVERSAL

Es curioso esto de los teléfonos inteligentes. Ha supuesto la universalización a todas las edades y clases de la tecnología más sofisticada, con peligrosa capacidad para anular la intimidad. Capaz de  acercanos  a las personas al otro lado del planeta, y al mismo tiempo consigue distanciar, aislarnos de los que tenemos más cerca.

Esta tarde cuando subía en la guardia a una planta me encontré en el rellano de la zona de los ascensores a tres personas de mediana edad sentados en el suelo y en el poyete de la ventana, eran familia o cercanos, por la proximidad y postura en la que se encontraban.  Los tres tenían un teléfono en la mano. Curiosamente era idéntico, el mismo teléfono. Los tres miraban fijamente a su terminal y no hablaban entre si. Ninguno levantó la cabeza al pasar yo, ni contestaron a mi educado "buenas tardes", ni se inmutaron.

Pensé en nuestros hijos cuando les regañamos si  llevan enganchados horas en el ordenador, incluso en su móvil.
 

El smartphone se ha convertido en el JUGUETE UNIVERSAL para todas las edades, para todas las clases sociales, todas las profesiones, de todos los países. Los políticos juegas a Apalabrados en el congreso, los médicos y enfermeras consultan en youtube el último video de cirugía artroscópica del hombro entre paciente y paciente, el auxiliar administrativo consulta en su facebook a qué hora va a venir su suegra a cenar, el estudiante de bachillerato organiza la quedada del viernes en el Tuenti y de paso las fotos de la ultima fiesta...
Ya no hay playstation, ni xbox, ni cine, ni tv, sólo el teléfono para divertirse: fotos, cine, chat, angrybirds...

La incitación al consumo por conseguir el aparato de última generación es un sustituto en la guerra de supervivencia, el macho o la hembra alfa conseguirán el terminal más moderno y más caro, aunque luego no sepan utlizar la mitad o más de los recursos de la nueva adquisición.

¿Seré capaz de resistirme?
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