8 de octubre de 2012



Y con la llegada del Otoño llegan los primeros resfriados.
Toca sacar la ropa de verano de los armarios, decir adiós a mangas cortas, pantalones cortos y bañadores. Qué espanto tener que sacar ropa y bucear en el trastero con la ropa del invierno para volver a colocarla en los armarios.
Que pereza volver a los rigores del frío y oscuridad precoz.
En medio de la crisis, crisis de ideas, de recursos, de coraje... Parecemos sumidos en la incapidad de reacción, arrastrados por el determinismo de los que nos imponen una manera de vivir al más puro estilo feudal. Donde nosotros, los pobres campesinos en nuestro campo estéril, sin apenas herramientas que nuestras propias manos , nos vemos obligados a rendir pleitesía a nuestro amo, el cual sin conocimientos reales de lo que consiste exactamente una de nuestras duras y tediosas jornadas, exprime con el único fin de conseguir sus objetivos. A saber.
Hemos vuelto al pasado. Todo vale.

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