21 de julio de 2013

Despedida


Como si supiera que te ibas el viento enfadado comenzó a soplar con fuerza, castigando las ventanas y haciendo crujir el tejado, temblando todas las ramas de árboles, llorando sus hojas como en el otoño, confundido por tanta indignación. Incapaz de arrastrar nubes que dejaran sus lágrimas a modo de despedida. Pero dejando constancia de su negativa, a modo de reproche, implacablemente desparramando el suelo de constantes y molestas hojas pináceas.
Ahora queda el silencio, no hay ladridos, no hay voces, sólo el viento en mi pelo.

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