2 de marzo de 2014

TIEMPO



El Tiempo. Una paradoja de la vida. Inalcanzable, pero deseado. Inexorable, pero odiado. Nos ayuda a curar heridas, aunque alimenta otras. Dueño del destino. Señor de nuestra experiencia. Capaz de borrrar nuestra memoria y convertir el odio en deseo, la ira en templanza, el amor en indiferencia. Incluso puede hacer desaparecer nuestra identidad y nuestro cuerpo.
La vida es una lucha a contrarreloj, contra los poderes del Tiempo. Obligada, por que rendirse no tiene sentido. Sólo nos queda darnos. Darnos a los demás para poder transmitir nuestra esencia y de esta manera compartir quienes somos, así que algo permanezca - aunque sea temporalmente - de nosotros mismos en la mente de los que nos rodean.
Y de esta forma traspasamos a nuestro cuerpo y podemos decir que hemos engañado al Tiempo.

Pero sólo es temporal. Sólo dura un instante. 

El Tiempo siempre vence. 
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