29 de septiembre de 2011

Cuando faltan las palabras


El corazón sólo sabe de sentimientos, no de palabras. Pero, es verdad que, en algunos momentos, unas buenas y sinceras palabras valen mucho más que todos los discursos y puede ser la forma de llegar a ese corazón. 
Dejemos a un lado la incomodidad egoista, hay que pasar el maltrago.
¿Donde está el manual donde dice cómo despedirse de un amigo o amiga, un hermano o hermana, un padre o madre, compañero o compañera? No, no me he olvidado. De un hijo o hija es imposible que nadie pueda escribir un manual, no se puede decir adiós a un hijo, nunca te desprendes, ¿verdad mamá?
Hay que estar
Y es difícil decir Adiós.
Es mejor un hasta luego.

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