10 de junio de 2008

Dolor

A veces algo tan aparentemente banal como una Tortícolis resulta realmente incapacitante. Mi madre empezó ayer con una contractura del cuello que le bajaba al brazo derecho. El dolor era realmente intenso y la rigidez del cuello y brazo le impedía moverse. Durante la noche le resultaba imposible mantener el sueño ya que el dolor le despertaba repetidamente. La pobre me ha llamado ya desesperada cuando no podía más . Cuando he ido a las tres de la tarde ya había mejorado , sin embargo caminaba como un auténtico autómata y estaba como un pollito desvalido.
Sólo le he llevado un poco de compañía y mimitos, y quizás algún que otro calmantito.
A veces sólo se trata de escuchar, abrazar, comprender y por supuesto aliviar.
Quitar o aminorar el dolor es la experiencia más gratificante que he tenido en mi vida y afortunadamente puedo tenerla a diario. A veces todo lo que hacemos no es suficiente y nos gustaría tener una varita mágica en la mano para hacer desaparecer el dolor y sus consecuencias a nuestro alrededor.
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